lunes, 13 de agosto de 2018

Cartografía

He trazado un mapa muy cuidadoso
que no señalará ciudades
ni aún lugares;
pero lo bastante detallado
para que, en apenas un vuelo,
me lleve de tus caderas a tu recuerdo.



Micropoema #35

Uno siempre sabe
cuando algo es para siempre.


Micropoema #34

Tanta música que hubo entre nosotros,
tantas canciones que me recuerdan a ti,
y se nos olvidó bailar.


jueves, 9 de agosto de 2018

A partir de septiembre estará disponible mi primer libro de poemas, El amor en los tiempos del hashtag, que se podrá adquirir a través del correo elanverso@delportal.com al simbólico precio de 10€. Así que ya puedes pedir el tuyo. ¡Muchas gracias!





Efecto Doppler

Anoche estuve debajo de tu ventana,
de pie,
un buen rato.
Disculpa, si, te espiaba,
pero era mayor el deseo de verte,
saber de ti, que la prudencia.
Aunque fuera una sombra,
o una cortina descorrida.
Estabas viendo la televisión 
podía ver las imágenes reflejadas 
en las paredes y en el cristal de tu balcón.
No sé por qué,
pero todo parecía más gris,
y más veloz o más ausente.
Hasta la música de fondo se deformaba según pasaban los minutos;
ni los Sultanes soportan la velocidad de la luz…
Al marcharme miré las estrellas 
que igual que tu ventana están 
cada vez más lejos 
y sólo nos dejan un rastro 
que va deformándose con la distancia.
¡Maldito efecto Doppler!


sábado, 4 de agosto de 2018

Calima

Soñé que despertaba
en el centro de la lluvia,
calado hasta los besos
que ansiaba darte.
Pero estaba solo en aquella marejada
que me empapaba el alma,
solo de ventanas cerradas,
solo de paraguas rotos
y solo de teléfonos fuera de línea.
Soñé que chapoteaba
perdido por las mismas calles
que me perdí contigo,
que me perdí de ti;
calles de ciudades inhóspitas
que me aterra volver a visitar,
y que señaladas en el plano
me indagan para suicidar la verdad.
Pero he despertado en medio de la calima,
en una tarde brumosa y seca
que predice la noche
en la que no voy a poder soñar contigo.



Micropoema #30

Ilógica semántica;
primera persona del plural
no existe.


Micropoema #29

Sólo me queda medio corazón,
pero te pienso y late el doble,


Micropoema #28

Dicen que los miembros amputados
aún se sienten.
Es cierto, que yo escucho latir
mi corazón.


miércoles, 1 de agosto de 2018

Lenguaje no verbal


Caminan
hacia un destino incierto,
sus miradas apenas se cruzan,
si acaso,
y siempre en discretos cuarenta y cinco grados,
como respuesta a algún comentario brillante
de uno de los dos
sobre la naturaleza del universo
o la refracción de la luz
en las olas.
Observan
Los detalles de las calles por donde pasan
con impostada indiferencia.
Un corazón
pintado en una pared les hace sonreír,
y el niño con la tiza verde en la mano
es el único que observa
el sutil y momentáneo rozar de sus dedos,
nada casual,
mientras se alejan.


martes, 31 de julio de 2018

Gorda

Tu eres perfecta;
tus curvas y tus túneles,
tu esencia, tu melodía,
tus idas y tus venidas,
tu silencio y tu alegría.
Tu eres la medida;
el tamaño de tus ojos,
el sonido de tus pasos,
aquel ángulo que tanto amaba,
y ahora que no estás,
el recuerdo que me presta
a veces una sonrisa.
Tu eres un sueño hecho vida
y el espejo no hará más
que resquebrajarse de envidia.


Micropoema #27

Qué exigentes somos al pedirle al corazón
que elija cuando se rompe en dos.
¿Habéis probado a vivir con tan sólo una mitad?


Micropoema #26

Fuimos;
lo demás,
lo de menos.


Micropoema #25

Tu amor fue un viaje de cien escalas
y no se me olvida ninguna ciudad.


Micropoema #24

No os fiéis de la luz en la mirada;
los anocheceres, a veces,
sólo están párpados adentro.

Micropoema #23

Versos
a gritos
y que no los leas.
Gritos al aire
y que nos los veas.


Micropoema #22

Y mis manos son mías, claro,
pero sólo son manos
porque un día te tocaron.


Haiku 41

Qué de reproches
llegaron de sopetón
sin casi noches.


sábado, 21 de julio de 2018

Haiku 40

Queda por vivir;
pero es burocracia
vivirlo sin ti.


jueves, 28 de junio de 2018

Haiku 39

Enhorabuena,
lo has conseguido; somos
desconocidos.


jueves, 21 de junio de 2018

Hurt

Y qué hacer cuando el amor
llegó a destiempo, torpe y fugitivo,
inoportuno y atroz
y por primera vez sin ser la primera.
Qué hacer cuando partió
nuestro corazón en dos
y el suyo;
sonreírle o morir.
Morir
y luego sonreír.

sábado, 26 de mayo de 2018

Micropoema #19

Nos quedaron las croquetas blandas
y terminamos mezclando su sabor
(¡Qué locura de día!)
con besos y retozos.
Hoy ya, apenas puedo probarlas;
la bechamel sólo me sabe a melancolía.


miércoles, 23 de mayo de 2018

Entre cajas

Después del ruido
es difícil creer que entre los telares
hubo huesos y vaho de alegría.
Entiendo el trabajo que cuesta
imaginar que mi alma tuvo
el verde de tu mirada
y que fue inmortal.
O que celebrásemos saturnales
detenidos en la materia
de un viaje que suponíamos sin retorno.
Pero todo acabó
y hay que aprender a vivir
sin el brillo del falso papel
y de las máscaras.
Asumir que el delirio duró
apenas un segundo más que el deseo.


martes, 22 de mayo de 2018

Micropoema #17

Enseñarte mi última canción, tomar café,
hacerte un arroz, ver aquella película que
no prometimos, dormir hasta el amanecer.
O podernos amar en el centro de la plaza
sin que a nadie le importase.


domingo, 13 de mayo de 2018

La tarde obliga

Mira qué fracaso,
mira qué desastre
acabar de nuevo dudando...
dudando en la tarde.
-L.E. Aute-


La tarde obliga,
quizá porque la tormenta amenaza
y sólo nos queda el consuelo
de un juego de mesa familiar,
a refugiarme en la parte de atrás
de los párpados
a mirar sin ver
                            (Yago de mi imaginación)
los lugares comunes infectados
de envidia.
A estar lejos del epicentro
de mi vida.
A preguntarme qué sentiras
cuando vuelvas a la misma lluvia
que nos ahogó juntos
aquella tarde.



Último Ave

Viniste;
entre los humos de la estación
aparecías,
y descosías las dos mitades
de mi corazón
ya desincronizado.
Dormiste
apenas un segundo entre mis brazos
y hacías que los latidos
no se hablasen el uno al otro
por miedo a amanecerse.
Te dije
-¡has venido!-
mirando tu carita entre mis manos,
rendidos de la noche
y hambrientos de perdernos.
Te fuiste;
y hace tantos ayeres
que ahora no vale apenas nada
recorrer las mismas avenidas
que ya están vacías
de despedidas.

Micropoema #1

Qué difícil
escribir el último verso,
decir el último adiós
y dar el último beso.

sábado, 12 de mayo de 2018

Dile

Tu que viajas
dile cuando la veas
que me arrogué el derecho a sentir
su ausencia sin tenerlo.
Que me vencía más el deseo
de abrazar el vacío que ha dejado
su pelo alborotado después del ruido,
que el silencio prudente
                                       necesario.


Enamodiado

Hubo días
que despreciábamos el mundo,
sus supuestas maravillas, la gente,
su voz y su compañía.
Días en que daban igual
los principios y los finales,
que, extasiados en un beso
en el centro del ágora,
ignorábamos los rugidos,
el estruendo y los castigos.
Ahora, al final de todo,
busco en las caras que obviábamos,
cualquier gesto que me lleve otra vez
a ti.
Hay días
que me sonríen condescendientes,
otros sólo me devuelven
misantropía.

lunes, 7 de mayo de 2018

¡Oh, cielos! (de Madrid)

"¿Te has parado alguna vez a ver 
Los colores que estallan en Madrid 
Cuando al salir del metro en una tarde otoñal 
el sol se va?

Son los colores que me hacen sentir bien..." 
-Topo, Colores-


Desde muy joven, creo que desde las primeras escapadas de clase que hacía del Instituto San Isidro, donde estudié bachillerato, me he sentido absolutamente fascinado, enamorado, de los cielos de Madrid.
Esos atardeceres otoñales y primaverales (las estaciones más cortas de esta ciudad) suelen ofrecer un espectáculo inigualable. Supongo que este carácter mío, un pelín taciturno, también ha influido en mi gusto por los pasos a esa hora mágica, como me gusta pensar que es.
También creo que es una forma de poesía, que toma cuerpo en la luz y se derrama sobre la calle Bailén, la Plaza de la Armería, el viaducto de la Calle Segovía, la Cuesta de la Vega, el mirador de la Montaña del Principe Pío, el Campo del Moro, Madrid Río, y tantos rincones del viejo Madrid, donde el sol juega a esconderse entre callejas y edificios.
Estos días está siendo especialmente hermoso. Todo un regalo con una punzadita de nostalgia para los aprendices de poeta, o simplemente un momento para admirar nuestro entorno.

 
















sábado, 5 de mayo de 2018

Olvidemonio (Disperso VI)

soñé con la casa abandonada de mi madre
abandonada
por el amor y por la vida
                                          siempre llegaba tarde
una ruina azul llena de escombros
azules
azules de tristezas y de olvidos
caras conocidas entre nadies con pasados
agridulces
saludándose al llegar
desgranan anécdotas de una vida
desgastada

busqué mi corazón, mi corazón verde
entre las partes desahuciadas
verde de no encontrarte entre los restos
naufragio urbano que es el rastro
perdido de tu aliento
tu olvido
               verde
                          moho de los muros
abatidos de la infancia y del camino
rumbo al centro de la nada
negra
como traiciones cotidianas
espantadas

soñé esa hora intempestiva de manecillas
doblegadas
por segundos y minutos eternales
ya lo sabes
nunca acaba ese momento de mirada
fugaz
que se extiende más allá de estos colores
rubor de tu risa
y clavo de mi herida
malva
herida malva de tu gato
                                      una bota en su cabeza
moribundo
y demente que me escruta

soñé con el puente de las riveras cercanas
lejos
cada vez más estrecho y ardiente
ya casi una hoguera de sentidos
urgentes
tiempo de despertar que llega

domingo, 22 de abril de 2018

Las Canteras

Era la mañana
un grano de arena en tus labios.
Me mirabas
y yo me deslumbraba de ganas
y del sol alto que nos colmaba.
También el mar
bien cerca de nuestras manos
nos susurraba.
¿Nos bañamos? Me decías.
Cómo iba a decirte que no
si me mirabas de aquella manera;
si el sol me quemaba por dentro y por fuera.
Si el mar me cantaba como una sirena.
Y es que tu me mirabas,
me mirabas de aquella manera...
Era la tarde
esperar la siguiente mañana,
volver a la arena,
dejarme mirar,
morir de las ganas;
arder bajo el alto sol que nos bañaba
y volver a escuchar el mar.
Sentir la marea,
como siempre tan a veces
tan a tiempos, tan sincera.
Dejarme llevar,
lejos de tiempo y de todo,
en la playa de Las Canteras.


Imagen: Playa de las Canteras, oleo. Álvaro de Hados.

lunes, 12 de marzo de 2018

Kintsugi

Hoy necesito
que tus muslos sean el fin
y el principio
del universo.
Que me amarres
fuerte,
y no dejes apenas
que la piel respire.
Que me traspases
y me rompas,
que me mueras
fuerte.
Para recomponerme
después,
uniendo mis gotas
con tus pensamientos;
mis piezas
con tu sudor.
Y entonces
ames mis cicatrices. 

jueves, 8 de marzo de 2018

Ángeles en la ciudad





Mi amigo y excelente poeta Fernando Gessa,  Blog Mesa para uno, me ha invitado a participar como rapsoda en el espectáculo de poesía Ángeles en la ciudad que está organizando.
Todo un honor.
Pronto más noticias.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Federico

No salgas esta noche, Federico.
Que ahí vienen los hombres de las hoces
repartiendo más noche  tras la noche,
oscuros de brea sus uniformes,
torvos mazacotes sin horizonte.

No te acerques a la puerta; esconde
esos zapatos nuevos color ocre,
el pañuelo viejo y las canciones,
los papeles y los versos,
las traiciones.

Que no traen buenas intenciones,
aunque vengan a estas horas.
que no quieren palmas ni caireles
No salgas esta noche, Federico.

Vete. ¡Vete!

domingo, 26 de noviembre de 2017

Dedos cruzados

No, mañana no,
ni ayer.
Ocurre ahora, aquí
y fuera.
Fuera de toda conexión,
de ningún alma
o emisora.

Escucho como siempre
tu voz balsámica
y tóxica a la vez.
Siempre tu voz, heroica,
pintada de fotogramas
sujetos a la lógica asimétrica
de tus ojos.

Leo embobado
el último mensaje que dejaste:
"Don't worry, I'm happy
and hope you're happy too"
Y me hace sentir
culpable,
                perdido.
Sé que no hubieras podido
dejarnos todo al marchar.
Pero sigo cruzando los dedos
entre la multitud,
sólo por si acaso...

Ahora mírame tu;
no dentro ni luego,
fuera o estando.
Sólo mírame
y dime dónde vamos
ahora,
que yo no quería hablar de ti,
pero si de la dama que vino
con el alma sonriente.
Que siempre venía
                                como la marea
y se fue.
Que vino y se fue.

domingo, 22 de octubre de 2017

Tu corazón verde

Qué importa mi corazón negro
si tú me has enseñado
tu corazón verde.
Qué importa su corazón sangre
si tú me has insinuado
tu corazón verde.
Qué importa que nos muramos
si, aunque apenas sin hablarnos,
he visto tu corazón verde.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Red Social.2

Cada uno
en el extremo
de su dispositivo,
#cibertontos
desenlazados
observando
entre bites y sigilos
el mensaje «en línea» del otro.
Fuera apenas cobertura;
dentro más culpa
que batería.

miércoles, 23 de agosto de 2017

Balsa de sequía.

"Like a slow burn"
-David Bowie-


Tendré que inventar un mar
entre tanto polvo
para compensar con su marea
el ir y venir de tus esteras.
Llenar de lluvia
(o llorar como un titán)
las estancias que  han ido quedando
vacías y secas en nuestra fuga.
Estrujar las bayetas
o incluso
lamer los cristales justo antes
del despertador.

Tendré que romper las presas,
y que inunde el bosque
la marejada.
Y nuestro barrio
y tu casa y la mía.
Sacarme la estopa de la boca
mientras la arena de las venas
no me deja respirar,
o morir en este paso de cebra desértico,
en esta catástrofe de mercurio.
En esta balsa de sequía.

lunes, 7 de agosto de 2017

Un cartel, una tipografía y más de lo mismo.

Hace unos pocos meses veía en las redes sociales, una publicidad de una función de zarzuela que yo había dirigido un par de años antes, y que seguía teniendo alguna actividad ya sin mi participación. Al principio sentí cierta contrariedad y decepción para con los responsables de la producción, ya que ésta conservaba la misma presentación, estética, vestuario, incluso fuente tipográfica en el cartel, que cuando yo fui el responsable de la dirección escénica, y que fue, en gran parte, trabajo mío; y me hubiera gustado que, al menos, me hubiesen comentado que iban a utilizar todos elementos que hicimos, cuando menos, en equipo.
Sin embargo poco duró mi disgusto. Al fin y al cabo tampoco es que yo hubiese descubierto ningún recurso teatral arcano, o que inventase ninguna fórmula de hacer género lírico, y los productores de la función, en este caso amigos, lo único que están haciendo es arañar algún bolo o mini temporada en este raquítico y casi extinto negocio que es la Zarzuela.

Pero esto me dio lugar a una reflexión, algo muy habitual por mi parte con los compañeros y aficionados en general, de porqué la zarzuela está como está. Mal, se sobreentiende. Y es que ya lo hemos comentado hasta la saciedad, son muchos los problemas que sufre el Género Lírico Español; históricos, económicos, estilísticos o sociales, y la respuesta que más veo, en general, entre los problemas y el poco público que queda de las casi desaparecidas compañías de repertorio, es la constante queja de la falta de ayuda por parte de las distintas administraciones para el mantenimiento y difusión de nuestro género musical. Y es cierto, no se puede negar, pero echo de menos una auto crítica sincera y certera de la parte que nos compete a los profesionales, de cómo se ha tratado la zarzuela, especialmente a nivel escénico, los últimos veinticinco años.

Sé que siempre incido en este aspecto, que incluso puedo parecer pesado, pero lo veo así compañeros; la zarzuela no pasa este momento de que quasi extinción sólo por haber perdido el favor o interés de las administraciones; también hemos colaborado activamente a ello, creando una "forma de hacer" zarzuela, completamente ajena a las corrientes teatrales que han influido en los demás géneros, en la ópera, la comedia o el musical; teniendo como casi único referente dramático la nostalgia de las fórmulas que eran actuales en el momento de estreno de cada título; haciendo de estas carencias una especie de "sancta sanctorum" imposible de modificar; incluso en el plano musical, disminuyendo las orquestas hasta un número de músicos impensable para una correcta interpretación de la partitura que ideó el autor.

Disculpad que insista, la esencia de la zarzuela no está en la chaqueta de chulapo o en el traje típico segoviano; esa constante “fiesta de luz, alegría y color” que se supone que es el vestuario de una función lírica. Tampoco en los decorados de papel envarillado, sustituidos por las proyecciones estáticas (otra “novedad” que después de treinta años de ejecución se ha vuelto un cliché). Tampoco en la impasividad del “cantante de turno” a la hora de dar verosimilitud a su personaje, o en la imposibilidad del “actor cómico” de cantar con cierto rigor la parte musical del suyo. Por no hablar de las audaces coreografías de Portillo o Lorca que han pasado medio siglo de una pareja cómica a otra, sin perder un ápice de modernidad -modo irónico off-. Carencias tan arraigadas, tan “zarzueleras”, que se ha dado el caso en alguna ocasión de llevarlo a cabo de forma escrupulosa según la partitura, en el caso musical, o, por ejemplo, en la época en que sucede la acción, en el caso escénico, y el público más “vetusto y purista” (ese gran enemigo) y algún que otro profesional se han sorprendido por la “boutade”. Sirva como ejemplo, un función de La Tabernera del Puerto en la que algunos se extrañaban de que Marola, la protagonista femenina, no vistiera corpiño y blusa con mangas de farol cual Vaquera-de-la-Finojosa, que como todo el mundo sabe, es como lucían las camareras en abril de 1936, fecha en la que se estrena la obra y está situada la acción.

Todo esto sucede, y demasiado. Bueno, sucedía, porque ahora las funciones que se pueden disfrutar por compañías privadas, son más que escasas. Pero pensad, por favor, que toda esta desidia y forma de hacer (de deshacer) ha ayudado y fomentado el desinterés de los gobiernos, tanto de izquierdas como de derechas, por ayudar o mantener unas compañías que estaban destrozando el género desde dentro.

Sé que me diréis que todos estos despropósitos ocurren porque no hay medios suficientes para llevar a cabo una representación con un mínimo de condiciones adecuadas. Ya, eso es obvio, pero lo interesante sería preguntarse cómo hemos llegado al punto en el que consideramos que se puede y se debe hacer Zarzuela con menos condiciones de las adecuadas.

Y esto venía a cuento porque hace unos días vi un cartel de zarzuela, con una idea, un formato y una tipografía que había ayudado a diseñar. Pero es curioso, que hasta eso suele ser bastante feo; no tenemos diseños propios, no presentamos carteles atractivos al público que puedan sugerir que lo que van a ver es teatral y escénicamente estupendo. Hay compañías ofreciendo espectáculos de Antología de la Zarzuela con el logo y la estética que creó José Tamayo ¡hace cuarenta años! -sin ser, por supuesto, ni sombra de aquel espectáculo-. Las fotos de los carteles suelen ser manidos motivos, casi siempre ya utilizados en las portadas de los discos que grabó Ataulfo Argenta en los años cincuenta… Otro ejemplo esclarecedor a este respecto: en un importante teatro de norte de España, de los que todavía dan cabida al género lírico en su temporada teatral, y que suele llevarlo a cabo, aunque pocos días, con cierta prestancia, todas las productoras teatrales presentan sus funciones, ya sea comedia o musical con su cartel, su logo, su tipografía, etc. excepto las compañía lírica, ¡cómo no!, que deja que se lo diseñen. De verdad, no sé si esto es falta de medios o de ideas.

Esa es nuestra creatividad. Esa es (se supone) nuestra industria. Y lo peor no es que hayamos perdido el favor de un ministerio o un ayuntamiento; lo peor es que la taquilla ya no sostiene un espectáculo lírico. El público ya no está interesado por ese ejercicio de arqueología nostálgica que sólo lo que conocemos el género de una forma profunda, sabemos qué podría dar de sí. Pero el público no cuenta con esa información.

Ahora sí, prometo no repetirme y no ser tan pesado con este tema.

Mentira, seguro que volveré.    

jueves, 1 de junio de 2017

Diario en gira V. E cala il sipario.

31 de mayo de 2017. 18:40 horas.

Si, lo sé; lo primero que tengo que hacer es pediros disculpas. Demasiado tiempo de la última entrada de, lo que se supone, era el diario de la gira 2016-2017 de Cabaret.
No tengo excusa, y no lo intentaré, pero si os diré que hacer un diario de una gira de un espectáculo de estas características, es inevitablemente hablar de monotonía. Quizá por eso en parte haya tardado todo este tiempo en acudir a esta cita, que en principio me había propuesto como rutinaria, pero que no he podido mantener. Seguramente la falta de talento y de disciplina hacen que esté sin escribir más tiempo del que debería. Pero no dejo de contemplar, os lo aseguro.

Creo recordar que os dejé en octubre, en Murcia. Después hemos tenido un buen puñado de ciudades; Manresa, Pamplona, Jaén, San Cugat, Elche, Bilbao, donde estuvimos un mes, y de forma divertida asistimos unos cuantos compañeros al estreno de Rogue One, -una historia de Star Wars-: Resulta que queríamos ir lo antes posible, y el único cine que coincidía, por muy poco tiempo, con nuestro horario, estaba bastante apartado del Teatro Arriaga, donde trabajábamos. Así que al terminar la función tuvimos que coger varios taxis, sincronizando nuestras rutas a través de los teléfonos móviles, y en una carrera digna de los Pods de Tatoine, llegar corriendo a Barakaldo, que es donde estaban los cines objeto de nuestro galáctico deseo. Llegamos con un pequeño margen que nos permitió respirar hondo para disfrutar de la entretenidísima película.

Seguimos nuestro periplo cabaretero en Roquetas de Mar, Sevilla, Zaragoza, Valencia, que ha sido nuestra estancia más larga, cinco semanas, y donde disfrutamos (y sufrimos) las Fallas, además de homejearnos amenudo con ricos arroces. Siguieron Donosti, Cádiz, Gijón, donde disfrutamos como espectadores, de un inesperado y vivificante concierto de rock'n'roll en el café Dindurra; A Coruña, Logroño, y todas nos han ofrecido un público rendido al espectáculo. Algunos tardan algo más en expresarlo (como le costaría a mi querido Herr Schultz) pero todos coinciden al final de la función, después de ese efecto demoledor, que no descubriré por si alguien todavía no lo ha visto, en ovaciones que nos alimentan el ego y el espíritu. Creo que de los espectáculos musicales en los que he estado, y son ya unos cuantos, este es el que más carga dramática ofrece al espectador. Esa especie de "montaña rusa de sentimientos" que es el segundo acto. A veces pienso en el viaje de Fantine en Los Miserables o de Eponine, o los estudiantes en la barricada... Tan parecido y tan distinto.

Si tuviera que destacar un momento, a nivel artístico, de esta gira os diría que el estreno de Pepa Lucas como Sally Bowles en Valencia fue espectacular. No sólo es una espléndida cantante, si no que sirvió el personaje y su drama de una forma absolutamente convincente. Gran artista para este género, que seguro va a tener un futuro brillante en La Gran Vía, me emocionó totalmente en su debut, y demostró que, en contra de esta moda de actores que apenas cantan -y gritan- o cantantes sin fondo dramático, el Musical debe tratarse como un género mucho más complejo, y hay que ser tan cantante como actor, al cien por cien, y ambas facetas a la vez. Y quizá más que ambas.

Como os decía en la primera entrada de este diario, una gira así son muchas horas de autobús y de tren. Muchas horas en habitaciones de hotel, despertando a veces con la extraña sensación de no saber dónde estás... Hoy estamos en Alicante, segunda semana de nuestras funciones en esta ciudad. Como siempre, aprovecho para pasear por sus calles, por la Explanada; tomar un vaso de horchata en Peret, una cita ineludible al estar aquí; una buena caminata por la Costa y llegar hasta la Albufereta, ¡qué de recuerdos!. Cuántos veranos de mi niñez pasé en estas playas; San Juan, El Postiguet, con mis padres y mis queridos primos José Enrique, Juan y Sonia. Si hay una constante en este vaivén por las ciudades de España, es que en todas vuelvo a encontrarme lugares queridos, que de alguna manera forman parte de mi vida. Hay un momento en el que llego a preguntarme, no dónde, si no cuándo estoy. Quizá me he dejado llevar por la esquizofrenia propia de los actores, eso dicen, ¿no?.

Quedan dos plazas por delante, Vitoria y Las Palmas de Gran Canaria. Después del verano Cabaret recalará una temporada en Barcelona, pero eso, a día de hoy, es un futuro incierto para mí; quizá haya otros proyectos en otros teatros. De este título, de esta temporada y de esta gira me llevo el enorme respeto y admiración al trabajo de mis compañeros. A todos y cada uno, por el amor y cuidado con el que han llevado esta función durante más de quinientas representaciones. Cristina Castaño, María Adamuz, Dulcinea Juárez, Diana Roig, Teresa Abarca, Pepa Lucas, Marta Ribera, Amparo Saizar, Sarah Schielke, Gara Roda, Kristina Alonso, Luciana da Nícola, Michelle Marier, María Hinojosa, Támara Suárez, Viviana Camino, María Reina, Lorena de Orte, Marina Marín, Ana Escrivá, Ariana Bruguera, Edu Soto, Armando Pita, José Carlos Campos, Alejandro Vera, Dani Muriel, Alejandro Tous, Victor Díaz, Carlos Benito, Ángel Padilla, Fernando Samper, Manu Rodríguez, Pedro Martell, José Félix Romero, Oriol Anglada, Bernat Mestre, Álvaro Puertas y Xabi Nogales. Sin olvidarme, por supuesto de Federico Barrios, Pablo Maximiliano, Raúl Patiño y la visión de Jaime Azpilicueta. Seguro que nos encontraremos en más teatros y en más musicales.

Ha pasado muy rápido el tiempo desde aquel agosto de hace dos años que nos pusimos a ensayar esta nueva producción. Demasiado rápido. La gira ha sido apenas un suspiro pero deja una indeleble marca en mi memoria. Los viajes dan para mucha literatura y mucha música. En este momento, en la radio de la cafetería donde me encuentro esperando para entrar al teatro, suena Sultans of Swing, de Dire Straits, y no me cabe duda que, de alguna forma, es un buen presagio. Siempre que suena esta canción sucede algo bueno en mi vida; eso creo, es más, estoy seguro. El teléfono sonará de un momento a otro, y me darán las noticias que tanto espero.

"And then the man he steps right up to the microphone
and says at last just as the time bell rings
Goodnight, now it's time to go home
and he makes it fast with one more thing
we are the sultans
we are the sultans of swing" 

Hasta siempre.

domingo, 21 de mayo de 2017

El puente


"Por el puente azul algún día tú y yo nos veremos 
Por la misma senda que va de lo blanco a lo negro 
Se cruzan los deseos en el puente azul 
Buscándose en los ojos la estrella del sur 
Cayeron las palabras como gotas de lluvia en el suelo"
-Radio Futura- 


He vuelto,
mirando con celo que nadie viese
como acompañaba a la tarde
en su final y el fuego
del cielo.

No tengo
ya más mentiras ni más verdades
que los músculos destaquen.
El río, abajo, es sólo un espejo de humo
una mancha de canciones,
una guirnalda
de cieno.

Y tiro
las monedas que ayer me diste
pintadas de altanería,
al fondo del embudo,
mientras todo en espiral
gira, y no para de girar
para girar
de nuevo.

Me veo
volviendo la cabeza con los pasos,
llevando mis bolsillos 
de vuelta al estruendo.
Dejo a la espalda la madera del puente
y el olor de los gritos.
Sólo se alegra de los retornos,
con su paso casi infinito,
mi perro. 




domingo, 22 de enero de 2017

Cosas obvias

Después de tu piel,
esta noche,
escucho el estampido de las bombas,
ahí fuera, apenas al otro lado del cristal.
¿O son los ecos de mi corazón,
arrítmico y heparinizado?

Después de tu saliva,
ya secos los pozos,
puedo ver el destello de las explosiones,
ahí fuera, en el mundo que se deshace,
que ya no nos esperará nunca.

Después de tu tormenta,
de tu calma,
escruto cada poro y cada cicatriz.
Cada huella
que ha dejado la espuma en nuestras soledades.
Y encuentro las preguntas equivocadas
de las respuestas certeras.

Después de esta noche
ebria de vaho y sucia de triste.
Disparadas las alarmas inconstantes,
y fijadas las rupturas,
sólo nos queda el regusto en la lengua
de cosas obvias,
como este fin,
como todos los fines que aguardan
y que pasaron.

Sólo el sabor metálico del orgullo
mordido de ansia
y desnudo de expectativas.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Doble sesión continua. (Memoria de árboles II)

Allí estábamos los tres, apenas muchachos,
adolescentes,
con nuestros quince años recién coronados,
comenzando la vida y, sin saberlo, en su mejor momento.
Reyes del mundo, sin apenar saberlo, inmortales
ante esa pantalla blanca que nos prometía un viaje
inalcanzable y magnífico.
Desplegando las alas de nuestra inocencia,
que no se disiparía muy tarde...

Pero allí estábamos los tres, jóvenes,
tan jóvenes,
desgranando la liturgia de la espera interminable,
impacientes de misterio, fantasía, futuro o pesadillas.
Mientras abandonábamos la niñez a regañadientes,
negándonos a dejar atrás las imágenes que nos unían
de mitos convertidos en juguetes.

Hoy desperté recordando aquellas tardes
de doble sesión continua
en el Florida, el Salaberry, el España, el Vistalegre.
los cines que poblaban nuestro barrio.
¿Recordáis el Coímbra
y aquella sesión de nuestra saga inolvidable...?
¿O aquella noche del maratón de terror
que pasamos entre risas en el Los Ángeles?

Se me escapan los recuerdos como gotas inabarcables,
parece que pasó apenas un intermedio,
una pausa necesaria entre los dos pases,
y ha sido toda una vida, aunque parece muy corta.
Mirad cómo ha cambiado nuestra ciudad,
cómo quedan atrás más árboles,
más juegos, más bromas y más disfraces.

Pero nunca me olvidaré de los tres, siempre,
casi siempre,
con la vista puesta en el centro de la tierra,
en una estación polar, en Béspin, en un laboratorio secreto,
en Troya, en los aviones, en las naves, en el oeste...

Cualquier tarde de sábado
bajando por General Ricardos camino de la alegría, exultantes,
presumiendo de haber ganado al Risk,
de esa nueva compañera de clase,
de aprobar, de suspender,
de nuestros primeros discos,
de nuestros primeros y torpes amores.
De quién sabía lo que iba a pasar al final de la peli de hoy.
Y de qué lejos,
lejos de nuestra galaxia, estaba el lunes.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Escuela de idiomas

Ese acento está fuera de lugar,
esa palabra llana no merecía 
la atención que le prestaba.
Ese adjetivo era superfluo; 
sólo ocupaba espacio
y no añadía información.

El calendario mentía con reincidencia, 
¿o era el espejo?
Uno de los dos seguro, quizá ambos.

La memoria se saturaba,
repleta de valiosos datos inútiles.
Todos tus nombres,
tus direcciones y tus epitafios.
Y ya no sabía cómo depurarla.

Esa maldita guitarra sonando, 
empecinada y cristalina,
en un preferente segundo plano
mientras yo buscaba desesperado
un nuevo lenguaje, 
quizá el mío usado con más propiedad,
o una nueva forma 
de contar la misma historia.

martes, 25 de octubre de 2016

Diario en gira IV. Gracias al universo.

24 de octubre. 1:30 horas.

Otra vez en carretera. Otra vez de vuelta de una de nuestras plazas. Esta vez Murcia, que nos ha recibido con un buen tiempo inusual para esta época del año, y diferente de la borrasca que está otoñando toda España. Han sido muy buenas funciones con una estupenda respuesta del respetable. Tuvimos en el público un par de funciones a la familia y amigos de nuestra Fraulein Kost y segunda Schneider, Pepa Lucas, que le dieron un cálido homenaje y, de paso, al resto del elenco y a todo el espectáculo. También fue entrevistada por un periódico local y la televisión. Quizá tenemos una figura en ciernes. Seguro que si; al menos ella, según los titulares, está agradecida al Universo de tanto parabién. Así como nuestra Sally Bowles, María Adamuz, declaraba que después de interpretar este personaje podía morir tranquila. Decididamente la combinación de Cabaret y la prensa murciana ha sido de lo más transcendente.

Seguímos repasando la función, como ya os he contado, para que no pierda nada de su calidad. El pasado viernes tuve un ensayo musical con Amparo Saizar, mi querida Fraulein Schneider y nuestro director musical, Raúl Patiño. Buscábamos la forma de que nuestras voces, que parten de formas diferentes de cantar, dijeran lo mismo. Ha sido un poco extraño para mí, y en la primera función me encontaba un poco a la búsqueda de la emisión ideal. Pero creo que estamos alcanzando el punto adecuado. Nunca se deja de aprender.

Después del ensayo tuve la tarde libre. La primera función la hacía Ángel Padilla, y tuve ocasión de dar uno de mis proverbiales paseos por la ciudad. Estuve caminando más de horas y visité la catedral y el teatro Romea, donde canté zarzuela estando en el coro de la compañía de Antonio Amengual. No quería que este diario se convirtiera en una especie de recorrido nostálgico por otras giras, como si de otras vidas se tratase, pero a veces las casualidades no tienen más que una dirección. O eso es lo que me parece. El caso es que saliendo del auditorio me fijé (vete a saber porqué) en uno de los chaquetones que usan los muchachos que interpretan los marineros alemanes; esos chaquetones tres cuartos de paño azul marino tan clásicos, y observé con tremenda sorpresa que en la etiqueta ponía AGUDIN. Para los que no le conozcáis, Alberto Agudín es un actor que trabajó en infinidad de zarzuelas, y con el que coincidí varios años en la compañía de Amengual. Sin duda lo había utilizado a menudo en La Tabernera del Puerto o Marina, o incluso en Molinos de Viento, todas de ambiente marinero. Me alegré mucho de leer ese nombre en el vestuario de Cabaret. De alguna forma todo está unido, estamos en el mismo negocio, en el mismo mundo, y si no, que se lo pregunten a Cornejo.

He tenido algo más de tiempo para leer. Terminé Campo del Moro, de Max Aub, y me ha decepcionado un poco. Más que un relato de la guerra civil española, es una instantánea del espíritu de los perdedores. Perdedores no de esa contienda, sino en el sentido más amplio de la palabra. Como mi adorado Schultz. Suelo escarbar en su tristeza, en su total desolación, especialmente al final de la función. Busco alguna imagen, algún sentimiento que me lleve cerca de esa sensación, que de algo de realidad a mi voz y mis gestos. A veces, el residuo que deja este ejercicio hace que termine gimoteando al salir de escena, sobre todo la última despedida de Sally y Cliff, pero es mayor la satisfacción de haber intentado buscar esa verdad. Curiosamente y a pesar de su dureza, es una función nada tóxica para los intérpretes, como si lo era, por ejemplo Los Miserables. Y es que la vida es un Cabaret.
De regreso a casa, como siempre, voy escuchando música. Esta vez algo no indicado para todos los oídos, Heavy Metal, y de lo mejorcito; el último álbum de Iron Maiden, The Book of Souls, del que me gustan especialmente dos temas, Speed of Light, una suerte de repaso a su enorme carrera y Tears of a Clown, un homenaje al desaparecido Robin Williams, y que es una perfecta mezcla de ternura y fuerza. Os animo a disfrutarla. Up the Irons!

"All alone in a crowded room
He tries to force a smile
The smile it beamed or so it seemed 
But never reached the eyes disguise
Masquerading  as the funny man do they despise ...

Hasta la próxima.



domingo, 16 de octubre de 2016

Diario en gira III. Recuerdos de Lérida.

16 de octubre. 12:50 horas.


El pasado jueves reiniciamos nuestra gira, después de unos días de descanso. Un pequeño paréntesis antes de una buena tanda de ciudades sin pausa, salvo nuestros tres días de descanso semanal, que no está nada mal, ¿verdad?. En esta ocasión viajamos en AVE, que siempre se agradece por la comodidad y la rapidez. Tan rápido que apenas tuve tiempo de ir al vagón cafetería y pasé el viaje conversando con mi compañera. Amparo Saizar, que sentada a mi lado, dedicó buena parte del trayecto a hacer punto; menos mal que no soy nada supersticioso...

El viernes por la mañana estuve dando un paseo por el centro de la ciudad. Enseguida me encontré con el Teatro Principal, en la Plaça de la Paeria, donde estuve por primera vez aquí, en aquella pequeña temporada con la Compañía Ases Líricos de Evelio Esteve. Recuerdo con claridad que representamos "La Tabernera del Puerto" y yo tenía, por primera vez, un personaje con una pequeña frase. En aquellos días, finales de 1987 o inicio de 1988, no estoy del todo seguro, estaba realizando el Servicio Militar, y tuve que pedir un permiso extraordinario para venir, que estuvieron a punto de denegarme.... ¿Nunca os habéis preguntado cómo, a veces, los actos más pequeños y aparentemente inocuos determinan el resto de nuestra vida? Incluso un sólo día, como aquel, mientras hacía la mili. Si no hubiera podido venir todo hubiera sido diferente, porque en esa temporada, en aquella función de "La Tabernera del Puerto” conocí a Marta, la que hoy en mi esposa.

Las funciones han transcurrido con normalidad. Un público que parecía no demasiado vehemente en una plaza que prometía poca asistencia, pero que nos sorprendía al final de cada función con calurosas ovaciones y palmas de alegría. Parece que nuestro ánimo de que la función no pierda fuerza y frescura surte los efectos deseados, y, sobre todo, merece la pena. Hay que intentar salir de uno mismo e intentar conservar lo bueno y auténtico que pueda tener nuestro trabajo. También estamos muy mal acostumbrados a una función exitosa al máximo, y que a veces da la sensación de que tiene una fuerza y energía propias que la hacen caminar sin nuestro concurso, pero no es así. ¿Cómo podemos hacer que una función repetida más de 300 veces mantenga el espíritu de la primera vez? Los compañeros hablamos en ocasiones de ello, intercambiamos opiniones y comentamos cuales son nuestros recursos para que no aparezca el aburrimiento, para que nuestros personajes descubran todo cada noche, de nuevo, por primera vez. Es difícil explicarlo (como le diría Herr Schultz a Fraulein Schneider). No sé exactamente qué hay que hacer. Quizá disciplina, o amor, o un reverendísimo respeto por lo que sucede en el escenario. Hoy domingo, sentado en una terraza junto al Teatro Principal divagaba sobre los puntos en común que puedan tener los espectáculos de larga duración y las relaciones de "largo recorrido". Pero creo que me estoy poniendo demasiado intenso, no me hagáis caso.

Descanso la segunda función. Así que aprovecharé para leer un rato. Dejaré la música para el viaje de vuelta que hoy, desafortunadamente, es en autobús. Un buen trecho que habrá que compensar con, por ejemplo, un repaso a la discografía de mis admirados Toto, que acaban de cumplir 38 añitos de nada. Empezaremos con Hydra, su segundo álbum, uno de mis favoritos. White Sister, cómo me gusta esa canción;

"How can say you love me 
when you don't even love yourself.
You live your life like a jagged knife 
just waiting on the shelf.

How can you live for tomorrow
when you curse the night and day.
The minutes pass through the hour glass
as you ley them slip away.

Do you love me, White Sister,
do you love me when I play your game.
Do you love when I call your name"

en su versión original con la voz de Bobby Kimball, o la recreación que hacen en directo con Joseph Williams. Difícil elegir, os animo a que las escuchéis y me deis vuestra opinión.

Hasta la próxima.

P.d. Lo he recordado, fue en primavera, marzo de 1988.

viernes, 7 de octubre de 2016

Sola mañana

Y de pronto
la vida se convierte en un fotograma,
película de Saura.
Sin humo el café, ya templado,
mirando a través de la ventana,
congelado,
un día gris.
Gris de memoria,
calle en obras y presagio de lluvia,
lluvia gris
que no termina de romper.
Irremediable salir de casa,
caminar ligero y pensativo,
dejándome llevar
por la maraña de quehaceres.
Y después de la rutina
volver a la rutina sin ahora
ni después.
Encerrado en esta media vida
de trayecto,
este siempre perecedero,
esta dirección prohibida
a cualquier parte.
Ver acabar la mañana;
restos fríos del desayuno
sin recoger.
Un cenicero testigo del desacuerdo,
el resto de un día engullido por otro día.
Las persianas soliviantadas
y los ojos ya desatentos.
He criado demasiados cuervos.
 

lunes, 3 de octubre de 2016

Diario en Gira II

2 de octubre de 2016. 23:45 horas.


Dejamos atrás Santander, nuestra tercera plaza. Comenzamos el viaje que nos devuelve a casa unos días antes de retomar la gira, con cierta mezcla de euforia y cansancio.

No ha sido el público de Santander muy receptivo a nuestra función. El público del norte tiene reputación de frío a la hora de agradecer con aplausos o risas el espectáculo que contempla. Quizá por diletante o cohibido, pero a veces nos quedábamos esperando la efusividad a la que estamos acostumbrados sin que se hiciera patente. A pesar de que la función está en plena forma, que bien se ocupa nuestro director residente, Federico Barrios, de mantener su espíritu y su energía con notas, ensayos y repasos. Una función de estas características es como un ente vivo, no deja de cambiar, para que lo esencial permanezca igual.

Hemos tenido dos novedades importantes; se ha incorporado María Adamuz, como titular de Sally, que alternará plazas con Cristina Castaño según los compromisos y disponibilidad de ambas. Como siempre, precisa y preciosa. Y nuestro multi-cover Ángel Padilla ha estrenado su tercer personaje (aún le queda uno, MC) Cliff, que ha interpretado con maestría, como si llevara haciéndolo desde que estrenamos. La escena de la despedida de Schultz, que interpreto con él y con Sally, ha sido un auténtico disfrute.

Las funciones han tenido lugar en el Palacio de Festivales de Cantabria, donde trabajé por primera vez en 1991 en una representación de Luisa Fernanda, después con La del Manojo de Rosas del Teatro de la Zarzuela y muchas más zarzuelas, en aquella bendita época en que era tan habitual. Venga, no me pongo viejuno, palabra. Más recientemente, en 2013, estuve con La Bella y la Bestia con alguno de los compañeros que están ahora también en Cabaret. Es curioso cómo esta profesión nuestra crea "compañeros de viaje", amigos que vienen y van. A veces hay relaciones que te acompañan el resto de tu vida; otros se mantienen en una prudente distancia de colegas y conocidos, algo que suelo cultivar yo bastante; y alguno, ex nihilo nihil, se distingue por su vacío concepto de la palabra amistad. Pero he prometido no ponerme nostálgico, que tengan el olvido que merecen.

Nuestro plan de trabajo no me ha permitido disfrutar de esta hermosa ciudad como me hubiera gustado. Es sin duda una de las más bonitas de España, aunque he procurado aprovechar los momentos libres para mis habituales paseos. Las vistas de la bahía desde Puerto Chico, o la caminata hasta el Sardinero son algo que merece la pena. También he tenido el placer de descubrir gracias a mi compañera Aysel un estupendo local, La Sandoñana, donde disfrutaba de la última cerveza del día acompañada de unos deliciosos pinchos de su admirable cocina.

Nos han comentado que llegaremos sobre las 6:00 a Madrid. Tenemos por delante un largo recorrido, que algunos aprovechan jugando a Dixit, un bonito juego de cartas ilustradas que aúna diversión e imaginación. Creo que será el pasatiempo protagonista de esta tourné si no logro convencer a nadie de organizar una partida de póquer Holden Texas. Yo escucharé algo de música, ya sabéis que es de lo que más me gusta, y he cargado el iPod con una buena selección: Pink Floyd, que ayudará a relajarme y, si no llego a dormirme, al menos descansar en la medida de lo posible. ¿Wish You Were Here o Momentary Lapse of Reason? También podría ser el concierto de David Gilmour Remember That Night, en el Royal Albert Hall de Londres y en el que tuvo como invitado especial a mi admirado David Bowie, con quien cantó Arnold Layne y Comfortably Numb. Difícil elección.


Hasta la próxima.

jueves, 1 de septiembre de 2016

Diario en gira

29 de septiembre de 2016. 8:00 horas.

Ha amanecido hace muy poco rato. Todo está dispuesto y los compañeros más rezagados llegan al autobús, que en unos minutos iniciará su viaje hacia Santander. Tercera plaza de esta gira del musical Cabaret, que nos llevará lo que queda de año, todo el año que viene, y parte de 2018 a una buena cantidad de ciudades españolas.

Comenzamos hace cuatro semanas, aunque previamente habíamos ensayado otras dos semanas en Madrid, para refrescar la puesta en escena, y para que se incorporasen los nuevos compañeros, que sustituyen a los que no harán esta gira.
Nuestro primer destino fue Vigo, con un hermoso auditorio en el que se pudo dar, de forma espléndida, el pistoletazo de salida de este tour. El elenco que estrenó tiene algunas novedades; mi partenaire es ahora Amparo Saizar, con la que he tenido que realizar un trabajo de adaptación muy interesante. Es curioso cómo la sensibilidad de un personaje está directamente condicionada por la ejecución de su compañero en escena. Así, mi querido Schultz ha tenido incorporar a su forma de ver el mundo la de esta nueva y estupenda Fraulein Schneider.
De los tres protagonistas del espectáculo, sólo Cristina Castaño, en el papel de Sally, estaba en el reparto original del teatro Rialto; MC, en la piel de Armando Pita y Cliff, interpretado por Alejandro Tous, fueron gratísimas novedades que auguran una exitosa gira.

Entre las nuevas incorporaciones al reparto está Ángel Padilla, que cubre como cover los papeles de Schultz, Ernst Ludwig, Cliff y MC, y que resolverá de forma impecable con su gran talento actoral. El primer día que cubrió mi personaje, disfruté a lo grande como espectador. Por cierto, que ese día MC fue interpretado por José Carlos Campos, alternante del personaje que ya lo hizo a menudo en la temporada de Madrid, y por quién refrendo mi más absoluta admiración; ¡artista!

Nuestra siguiente plaza fue Palma de Mallorca, y mi primera vez en esta isla. Otro estupendo auditorio, que aunque no tiene la magia de un teatro con su platea en herradura, permite cierta comodidad sobre todo en el aspecto técnico. Pero echo de menos ese sonido natural de las voces proyectándose hacia el oscuro del patio de butacas. Hoy todo se amplifica y, para mi gusto, demasiado. El resultado fue magnífico, con una respuesta incondicional del público, y críticas en la prensa muy favorables. En este escenario tuvimos el placer de ver el debut de Teresa Abarca como Sally, brillante y vibrante, en una jovencísima y prometedora interpretación. También se estrenó una nueva compañera, Gara Roda, en el rol de Fraulein Kost, de forma efectiva y resuelta. Gran talento de actriz, cantante y bailarina.

Y ahora, como decía al principio, camino de Santander, nuestra siguiente plaza. Siempre tengo en estos trayectos la misma sensación de viaje interior, de reinicio, de vuelta a empezar... Miro por la ventanilla del autobús, y podría ser perfectamente aquella primera gira que hice con la Compañía Lírica Española en el verano de 1988; cómo pasan los años, y cómo permanece intacta la sensación de descubrimiento, de novedad. Supongo que podría decir como Miguel Ríos, en la estupenda canción de Víctor Manuel San José, Blues del Autobús, que

"Cada día un concierto,
un ensayo, una tensión
que controlo sabiendo
que es mi vida lo que doy.
No hay trampa ni cartón,
soy como véis que soy.
Sé más por perro que por viejo
pero empiezo a echar de menos
un minuto entre los dos"

Y es que esta es nuestra vida en gira. Mucha carretera, y poco tiempo para dedicarse a uno mismo. Bendito trabajo que nos quita horas de sueño, para llegar al siguiente hotel, y después de un par de horas de descanso, estar dispuestos a un nuevo estreno. Luego, una vez levantado el telón, algo más de relajo. Pero sólo hasta el próximo escenario, donde todo volverá a empezar. Aunque tendríais que ver la labor del equipo técnico de un espectáculo de estas características. Ellos sí que dedican horas de trabajo para tener todo dispuesto cuando llega el equipo artístico. Son los verdaderos e invisibles hombros en los que descansa un gran musical.

Voy a robar algo de tiempo y terminar la estupenda novela que tengo entre manos, Campo del Moro, de Max Aub. Escuchar algo de música, llamar a Marta y escribir. Tengo algo abandonada la poesía, o más bien ella me tiene abandonada a mi. Creo, a veces, que no soy yo el que decide qué y cuándo escribir. "Tú no eliges el Rock'n'roll; es él quien te elige a ti" ¿Verdad, Ignasi?

Mientras emborronaba esta hoja ha terminado de cuajar el día. El autobús está en silencio. Casi todos los compañeros duermen. Yo intento disfrutar del viaje, aunque creo que me vencerá el sueño en un rato. Mientras, veo el paisaje, el mismo de 1988, el de todas las giras, todos los bolos. El mismo que veo cuando me asomo al interior.

Hasta la próxima.


Lo que tu sabes

Ese algo inefable,
escondido en los silencios
que hay entre las palabras.
Ese rumor constante
de las cosas conocidas,
de los actos habituales.
Lo que yo pueda callar
o dicte el horizonte.
Tus secretos, mis expectativas,
nuestra nada y nuestro siempre.
Todo cuanto escuchas
cuando yo canto;
lo que hay implícito
en cada melodía,
y el ritmo que marcan
nuestros latidos sincronizados.
Toda esa inercia
que han sido los años de no tenernos.
Lo que basta con mirarnos
para saber que perdimos
sin que nunca fuera nuestro.
Lo que quisiera decirte
y tú sabes que no me atrevo.