domingo, 22 de abril de 2018

Las Canteras

Era la mañana
un grano de arena en tus labios.
Me mirabas
y yo me deslumbraba de ganas
y del sol alto que nos colmaba.
También el mar
bien cerca de nuestras manos
nos susurraba.
¿Nos bañamos? Me decías.
Cómo iba a decirte que no
si me mirabas de aquella manera;
si el sol me quemaba por dentro y por fuera.
Si el mar me cantaba como una sirena.
Y es que tu me mirabas,
me mirabas de aquella manera...
Era la tarde
esperar la siguiente mañana,
volver a la arena,
dejarme mirar,
morir de las ganas;
arder bajo el alto sol que nos bañaba
y volver a escuchar el mar.
Sentir la marea,
como siempre tan a veces
tan a tiempos, tan sincera.
Dejarme llevar,
lejos del tiempo y de todo,
en la playa de Las Canteras.


Imagen: Playa de las Canteras, oleo. Álvaro de Hados.

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