domingo, 13 de mayo de 2018

Último Ave

Viniste;
entre los humos de la estación
aparecías,
y descosías las dos mitades
de mi corazón
ya desincronizado.
Dormiste
apenas un segundo entre mis brazos
y hacías que los latidos
no se hablasen el uno al otro
por miedo a amanecerse.
Te dije
-¡has venido!-
mirando tu carita entre mis manos,
rendidos de la noche
y hambrientos de perdernos.
Te fuiste;
y hace tantos ayeres
que ahora no vale apenas nada
recorrer las mismas avenidas
que ya están vacías
de despedidas.

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