domingo, 25 de noviembre de 2018

Eco

Aún me tiembla en los huesos
aquel portazo;
en las paredes húmedas,
en el pericardio de las ventanas
entreabiertas,
en los muebles ajados
y en el quejido de las rodillas
doloridas,
no por la edad o la condromalacia,
sino por el eco de los goznes
que se repite
y repite su patrón hasta los cimientos.
Aún resuena en el pasillo abarrotado
de sombras y de muertos aquella huida.
Y mira,
sigue en pie milagrosamente
esta casa que habito.
A pesar de todos los todos,
de la herida,
y a pesar de todas las nadas.


No hay comentarios: