domingo, 25 de noviembre de 2018

Lluvia conforme

Llueve en Madrid
como todos los finales de otoño.
Los autobuses, despistados,
salpican las marquesinas
y los pies de los viajeros
que aguardan el 148.
El vendedor de paraguas
hace un oportuno agosto
este noviembre,
y Embajadores parece Piazza San Marco
a punto de hundirse en el Adriático.
¿Y si los uvetecé fuesen góndolas
por el Gran Canal
hacia el puente de los suspiros?
No... tengo que bajar en Puerta de Toledo
y recoger los análisis.
A lo lejos, en algún hilo musical,
Aznavour canta Que c´est triste Venise,
pero es Madrid;
llueve en Madrid
y me conformo con esta humedad
mezclada con el frío
que viene de la sierra norte.


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