miércoles, 14 de noviembre de 2018

Un hombre de cincuenta

Al otro lado del espejo
me mira un hombre de cincuenta,
con sus arrugas tiernas,
su mirada triste,
tristes sus ojeras,
y apenas le reconozco.
Me cuenta su historia;
más recuerdos que proyectos,
y le reprocho la franqueza.
Este hombre no es
quien yo quería ni creía ser
pero le abrazo, esperando
que él comprenda las canciones,
las pausas y las ausencias,
la angustia
y los atardeceres.
Me sonríe entre amable y condescendiente
porque sabe que le entiendo
como él sólo me entiende.


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