martes, 30 de abril de 2019

Eco de la tristeza


Era la última vez que miraba tu contraluz.
La silueta de tus sueños
apenas superpuestos a los míos,
las sábanas distendidas
y la respiración en pausa.
La incómoda hora a través del cristal
señalaba la marcha,
las manecillas me acusaban
y no encontraba la excusa adecuada.
Miré al sur buscando ayuda,
y sólo encontré reproches sinceros.
De la cocina llegaba un olor familiar
mezclado con el denso perfume
de adioses inexplicados.
Era la última vez que tanteaba mi ropa
en el rincón oscuro de tu otra vida,
y con un torpe descuido
me abroché la piel al eco de la tristeza.




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