viernes, 9 de agosto de 2019

Madrid Río, hora cero.


Han abierto las esclusas;
el río baja revuelto, el aire
se llenó de insectos, y las aves
vuelan sin rumbo.

Dejo que la tarde me seduzca,
para girar los pies sobre sus ejes,
engañarme las huellas al caminar
y creer que avanzo
cuando sólo estoy dando vueltas.

He cargado música antigua
en el reproductor. Canciones
de esas que tiñen la tarde
con más color de tarde todavía.

Una nueva foto del ocaso,
el hashtag de los cielos
y algún comentario amable de los amigos.
Ya casi es de noche,
Marta espera
y vuelvo.



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