jueves, 17 de octubre de 2019

Sucede el tiempo.


Sucede el tiempo;
ese que se nos adhiere
en los ojos y en el cuerpo,
en las manos y en el aire.
Que juega a salir huyendo
y nos deja huérfanos.
Esta hora que nos lleva
-lejos-
a ya no estar nunca juntos
y ser, a cambio, más viejos.

Sucede el tiempo;
ese que nos sacude el polvo,
sólo polvo enamorado,
que quedó de arriesgar
nuestros últimos besos.
Invadiendo los recuerdos
e infectándolos de olvido
seco,
llenando de olor a lavanda
todos los rincones muertos.

Sucede el tiempo;
que colecciona miradas,
y bisela los espejos
hasta un estrecho infinito.
Que no sabe caminar sin ti
o dar lustre a las piedras,
ni conservar un reflejo
-nuevo-
que sepa decirme si estoy
yendo hacia el fin o volviendo.

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