miércoles, 12 de agosto de 2020

Ciudad

Yo, que tanto te amaba,
me vi caminando por otras calles,
en avenidas o paseos marítimos
abrazando océanos que extrañas. 
Vi anocheceres y recibí tormentas
en barrios viejos
acostados al pie de montañas,
y escondí descansos
en hoteles fugaces 
a medio camino de la nada. 
Caminé sobre el asfalto ardiente
de bulevares y calzadas 
y mojé mis huellas en parques 
ya mullidos por la ralentada. 
Yo que tanto te amaba 
soy ahora de muchos lugares 
y sólo de una mañana;
de tantos atardeceres... 
y sólo de esta madrugada.


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