jueves, 11 de febrero de 2021

No escribía.

Yo no escriba; 
destilaba noches de luna nueva,
me deshacía en mil confusiones
repitiendo la misma ceremonia
del desasosiego,
dejándome matar con parsimonia.

Yo no escribía;
era sólo un simulacro de rimas
trazadas con urgencia.
Drama, cartón y laca
superpuestos al dolor veteado
en las pequeñas cosas cotidianas.

Yo no escribía:
malcriaba este tumor de estaño,
robaba teclas sin letra asignada,
manchaba las uñas de carne
y vomitaba frases inacabadas.

No escribía, no;
gritaba espanto.
Me desangraba en fuegos fatuos.

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